Ninguna acción resume mejor el delicado equilibrio de la adolescencia que el hecho de fugarse. Quienes han practicado este desafío saben, como cualquier náufrago, que la huida es un salvavidas que permite desafiar a la gravedad y la ley y significa el primer mandamiento de la autodefinición: lo peor que te puede pasar cuando huyes es encontrarte con tus fantasmas y finalmente contigo mismo. La huida es la búsqueda de la propia identidad y esa es precisamente la aventura de Holden Caulfield en la novela El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye) de J.D. Salinger, quien pasa por esa edad tan crítica llena de confusión y desfogues.
Holden es un joven iracundo, cuya confusión es más que nada clarividencia. Con ella, se rebela contra los valores de la sociedad que le ha tocado vivir, contra la educación que le ha tocado recibir y contra los adultos y sus reglamentaciones. Ante todo ello, siente un asco existencial y rechazo ante el vacío y el conformismo que lo rodea. En los tres días que dura la fuga hacia ninguna parte, reflexiona sobre su total desilusión, su incapacidad para saber qué hacer con su vida, su insatisfacción perenne y su aburrimiento apocalíptico. Dicha experiencia conformará uno de los libros más entrañables de la literatura.
En eso radica gran parte de su status como libro de culto, en el lenguaje de un narrador que supo inscribir con una lucidez magistral los angustiosos avatares de un muchacho con sentido del humor irónico y mordaz. Es un gran plano-secuencia, por usar un término cinematográfico, que sigue al protagonista hombro con hombro para mostrar de primera mano ese mundo de la temprana juventud, con desparpajo y sin intención de dar ejemplo. Todo es cotidiano, con miedos y sin heroicidades. Verosímil.El gran arte del equilibrismo adolescente como una forma de educación sentimental.
Por eso se le pone en la línea de los mejores textos de formación, porque cuando se elige la autoconfesión con la fuerza de la sangre, en el fondo se está hablando de la propia fragilidad. Al usar el bisturí del cinismo y exponerse uno mismo, como lo hace Holden, al mismo tiempo se expone al otro. Porque quien actúa así es “un loco que dice la verdad, cargado de miedo y de furia”, en palabras shakespeareanas. El guardían entre el centeno es un relato que abrió ojos y oídos. Eso es algo que pasa pocas veces. Ilumina con sus pasajes, con su personaje y con la obra entera.
Se trata de una novela que ensancha al corazón. Por eso se le ha traducido a infinidad de idiomas. Por eso se ha escrito tanto sobre el libro y su autor y se han publicado cientos de cartas enviadas a Salinger por admiradores, críticos y escritores. Por eso el rock ha hecho de este texto parte de su canon. En él se encuentran los mismos dragones contra los cuales ha luchado quijotescamente el género desde sus fundamentos: las categorías opresivas de la moral, la historia, la educación, la clase, la individualidad, la religión y el orden. La rebeldía de ese interior contra dicho exterior castrante y abismal necesita a un
guardián.
Si la canción “Helter Skelter” de los Beatles fue exorcizada por U2 del maleficio mediático que de facto había lanzado sobre ella el psicópata Charles Manson (desde 1968, la fecha de sus salvajes asesinatos, hasta 1988, cuando el grupo irlandés la interpretó), muchas agrupaciones en diferentes épocas han intentado hacer lo propio con The Catcher in the Rye en la Unión Americana: libro azotado primero por la censura (que lo prohibió por considerarlo inmoral, grosero y hasta pornográfico), luego por el sistema educativo (que lo borró de sus acervos bibliotecarios y como motivo de estudio literario en preparatorias y universidades, agregando el de “mala influencia” y “denigrante uso del lenguaje” a los anteriores epítetos) y finalmente por la policía que, después de sonados casos, puso el texto dentro de los perfiles que acompañan a ciertos criminales, ya que una sarta de perturbados han esgrimido el libro para argumentar sus fechorías.
Empezando por Mark David Chapman, enfermo mental y frustrado suicida, quien en 1980, al ser arrestado tras asesinar a John Lennon (por considerarlo un hipócrita), llevaba entre sus pertenencias un ejemplar de la novela. Por el estilo se puede mencionar a John Hinckley Jr, otro obseso de dicha lectura, quien intentó acc
ión semejante contra el entonces presidente de los Estados
Unidos, Ronald Reagan. Lo mismo Robert John Bardo o Asmodi Acevedo, tipos semejantes.
Como se ha visto, la obra de Salinger ha propiciado lecturas diversas e incluso perversas; de estas últimas, los archivos policiacos tienen las fichas que hablan de pobreza y retorcimiento en el análisis de las palabras, de las emociones, de los comportamientos. De las primeras y más edificantes, están las de esos grupos que han vivido la lectura de la obra con intensidad, como una aventura total, muy personal, en la que se han metido bajo la piel del personaje y en su propia interpretación van de la intimidad, de aquello que le sucede y pertenece a un individuo, a la profundidad que se extiende hasta lo colectivo y universal.
Los años ochenta tuvieron entre sus representantes a Indochine, una banda francesa que inició sus andares con la década y con el estilo que preponderaba en aquel entonces: la new wave. Para festejar sus diez años de existencia y a sus influencias literarias, el grupo lanzó al mercado el álbum Le Baiser, el cual contiene la pieza “Des fleurs pour Salinger”, en la cual hablan con respeto de la tendencia ermitaña del escritor y critican a la estupidez mundana por tratar de conocer todos sus entresijos.
De la misma época es el disco Paul’s Boutique de los Beastie Boys, cabeza del emergente hip hop. Dejan atrás al punk para ensamblar un todo heterogéneo: melodías sesenteras, drum‘n’bass, triphop, el toaster de “Scratch” Perry, el funk, el jazz, el rap al estilo de la vieja escuela y la psicodelia. En esta mezcla, de las más complejas obras de la era del sampling, está inscrito el tema “Shadrach”, cuya letra refleja su simbólica visión sobre la vida urbana. Ahí aparece la frase “Got more stories than J.D. got Salinger, I hold the title and you are the challenger”. Un capricho musical que le habla a la imaginación y al futuro.
En 1989, Billy Joel presentó al público su LP Storm Front, un energético trabajo en el que destaca la canción "We Didn’t Start the Fire", una lista de acontecimientos y personajes desde el año de su nacimiento (1949), en la cual subraya cómo el mundo ha cambiado con ellos, incluida en dicha lista la novela de Salinger. Se trata de un collage sobre el lado mezquino y estrecho de miras del american way of life, con muchos juegos de palabras y un rock de fuertes raíces urbanas.
La década de los noventa la festejó con el indie que se consolidó como un movimiento de opinión pública en la voz de jóvenes músicos, quienes conformarían a grupos representativos para el mismo como Too Much Joy, The Offspring y Green Day. Ello significó la fusión del punk con el pop en diversos niveles y sus letras hablaban de temas ligados a la adolescencia (identidad, amor, sexo, alcohol, desmadre, escuela, relaciones familiares, autoridad, actitudes rebeldes e irreverentes, la ciudad, etcétera) con el ambiente sociopolítico como telón de fondo. Es decir, su música hablaba no sólo de sacudir las cosas, sino también de liberalizar costumbres, combatir prejuicios, derribar tabúes y fronteras raciales, desacralizar instituciones, censurar guerras y enarbolar alguna causa mundial.
Los tres grupos mencionados tuvieron a Salinger como una de sus principales influencias y a él o a El guardián entre el centeno le dedicaron alguna de sus piezas. Too Much Joy lo hizo en el disco Cereal Killers con “William Holden Caulfield”, The Offspring con el tema “Get It Right” de su álbum Ignition, mientras que Green Day incluyó el track “Who Wrote Holden Caulfield?” en su segunda obra discográfica: Kerplunk!
Con el nuevo siglo surgieron la heterogeneidad y una vocación “natural” por el exceso como destino del arte. Es un valor constituido en primera instancia por medio del intercambio cosmopolita de bienes culturales y materiales y que va unido a la tecnología. La imagen del futuro musical en el horizonte de la misma, con todo lo que representa como metáfora, irá acompañada de literatura en la imaginación, de la música que a cada uno le provoque esa fantasía amalgamada. En el caso del rock, tres de sus representantes escogieron a Salinger y a The Catcher in the Rye para introducir nuevas referencias en él.
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Se trata, en primer lugar, de The Divine Comedy, grupo irlandés en cuyo concepto estético primigenio (el pop de cámara por demás barroco, en el que caben todos los instrumentos sinfónicos) la literatura fue fundamental; con él, le dedicó al personaje de Holden Caulfield el tema “Gin Soaked Boy”, con influjo romántico y decadente. En segunda instancia se encuentra Bloodhound Gang, antítesis del anterior al utilizar el humor y la comedia que lanza agudezas sobre la sociedad actual y sus desatinos sobre el individuo. “Magna Cum Nada” parafrasea al autor neoyorquino. En tercer término, más la obra (Chinese Democracy) que el conjunto (Guns n’ Roses) ejemplifica aquello del monumento al exceso, sí, pero también a la voluntad creativa y por ahí aparece “Catcher in the Rye” (ver video arriba), pieza que, como los tiempos lo piden, es una anabolización, una reinterpretación en clave de hipérbole en la cual todo parece supurar demasiada intensidad y demasiada trascendencia, pero contra todo pronóstico la operación de Axl Rose funciona, lo cual representa una paradoja, justo cuando J.D. Salinger combatía a favor del anonimato que, lejos de representar una exclusión social, se había convertido en una estrategia que se oponía a la lógica del control por parte de una sociedad de consumo que sólo favorece hoy por hoy la exhibición absoluta.
Salinger fue el guardián incólume de la intimidad hasta su muerte, el pasado 28 de enero, a los noventa y un años de edad y a uno de celebrarse los sesenta de la publicación del libro: su legado para todas las generaciones.
Que mala es la educaion en mexico, cuando en E.U. es obligatorio leer the Catcher in the Rye o en inglaterra Trainspotting (que ahora es lectura obligatoria para los escolares,despues de que estuvo prohibido), en mexico solo se distribullen en las endebles "bibliotecas del rincon " el periquillo sarniento y demas titulos bastatnte buenos , pero que reflan la sociedad de su epoca y si bien hay quien los lee que hasta ahora ningun grupo mexican le ha echo su merecido tributo (gracias a dios) , pero a lo que voy es ¿cuando se hara en Mexico obligatoria, la lectura de grandes escritores que reflejan el espiritu de la epoca, como a jose agustin ? podria ser el inicio y seguirle con los pesos pesados mexicanos , latinoamericanos y universales. no crren?
Descanse en paz J.D. Salinger
|189.147.144.xxx
|2010-01-30 19:12:56
Don Ninguno
- A leer cabrones
Soberbio texto del maese Monsalvo. Cuando menos, este libro debe leerse unas tres veces. Pero desafortunadamente, en México su lectura es escasa. Somos re güevas. Órale cabrones, a comprarlo y a leerlo!
|Registered
|2010-01-31 14:24:44
TADEUSBLACK
En lugar de que a los jóvenes les dejarán leer "Juventud en Éxtasis" o basura como los libros de superación personal, debería ser obligatorio leer "El Guardián Entre El Centeno".
Yo lo leí de adolescente, me lo prestó un amigo y quedé prendado de la novela, me identifiqué mucho con el joven protagonista y definitivamente marcó y cambió mi vida para siempre.
|187.146.179.xxx
|2010-02-01 10:21:50
Memo Fernández
- Es mofa a los criminalistas.
Yo no creo que los excesos se deban al ambiente intercultural que hay debido a lo que sea porque al contrario: si vamos a tomar algo de cada manifestación o expresión artística regional entonces tomamos sólo un poco o lo representativo, es decir, yo no creo que haya más excesos que los provenientes del primer mundo (y angloparlante), imposible que se den otros excesos en este tópico... la fuga de la que se puede jactar cualquier adolescente ya equilibrado (para mí) fue como cambiar la página pues la primaria en cinco escuelas distintas vine a hacer y no en más de los seis años que dura ésta, pa' empezar, y tampoco creo que si se hiciera un libro de mi vida éste fuera a provocar que las raices que nos mantienen fijos a la tierra de la conciencia se le rompieran al lector. ¡Tremendo artículo!
|189.216.225.xxx
|2010-02-03 21:55:07
JVLIVS
- Excelente libro pero...
Creo que aun prefiero HAM ON RYE (o, las aventuras del inefable Chinaski)
|189.235.195.xxx
|2010-02-05 18:03:16
el p0lanski
- excelente disco
asi es cabrones creo qe el tiempo le de dara su verdadero lugar a este gran disco de los guns.
p.d.
la version posteada es diferente a la que viene en el disco que yo tengo saben si existen diferentes versiones o ke pex? saludos
Descanse en paz J.D. Salinger