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La banda mexicana que tocó en el Wacken Fest
Por Chico Migraña
Histórico es todo aquél suceso que, por su naturaleza, deberá ser recordado por las generaciones que vendrán. Con eso en mente, la participación de una banda mexicana en el Wacken Open Air puede recibir dicho calificativo sin mayores problemas. Hoy, Split Heaven es esa banda, la primera de México que tocó allá, y al abrir el reciente concierto de Stratovarius en nuestro país, para un público estimado en casi dos mil personas, el grupo ha cerrado el primer círculo de una espiral que puede convertirse en trascendente.
Las voces negativas desde un principio, cuando se anunció que México tenía un lugar firmado e inamovible en la batalla internacional de bandas de metal de Wacken 2009, apostaron al desdén. Los comentarios adversos giraban en torno a ciertas directrices muy concretas: en México todo es transa así que sería idiota confiar en la organización de la batalla; tocar en el W.E.T Stage de Wacken no tiene mérito porque es un escenario pequeño; la banda ganadora lo haría sin duda por amistad con los organizadores y no por talento; los organizadores chacales querían hacerse millonarios con las pobres bandas nacionales.
Alguna vez, cuestionado sobre la negatividad de ciertos medios hacia su banda, Gene Simmons (Kiss) dijo: “Nos llaman nazis, maricones, fascistas, satanistas… y todo es cierto. Al final, ellos están muy debajo en la cadena de relevancia, nos miran hacia arriba. Si quieren que seamos todo eso, pues lo seremos y ya”. Con esa actitud es que la batalla en México se echó a andar. Fueron veintiocho las agrupaciones que aceptaron el reto. Diez de ellas compitieron en una histórica final. El ambiente fue de camaradería, suspenso y talento. Parte del premio era abrir algún concierto de Dilemma. Así, los primeros tres fueron Split Heaven -quinteto power metalero de Querétaro-, Lacrimae -banda que fusiona el avant garde con ciertos elementos progresivos, desde Cozumel- y Wrecker -un quinteto de thrash brutal con largo recorrido en la escena nacional.
Ellos fueron los primeros en tener esa oportunidad. Le abrieron un multitudinario concierto (cerca de dos mil doscientas personas) a Exodus y Kreator en el Circo Volador y el cambio era evidente. El público, aunque fuera nada más por morbo, escuchó atento la propuesta. Otras bandas finalistas habían accedido también a conciertos internacionales, aunque no fuera por premio. Las Mystica Girls le abrieron a Cadaveria e Imperium había hecho lo propio con Amon Amarth. Finalmente, para eso les sirvió la batalla a casi todos, para foguearse, para tener contacto con el escenario y el público, para buscar la chispa que pueda encender una carrera musical.
Split Heaven ganó, tocó en el Wacken y cerró el círculo con Stratovarius. Además de su indiscutible capacidad, mostraron que el sueño era alcanzable. Dejaron el nombre de México muy alto en el circo internacional y plantaron la semilla de un movimiento que, con suerte, será el principio de una nueva era en la escena metalera nacional y siempre, pase lo que pase, serán recordados por haber sido los pioneros.
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