Al final de la a veces extraña letra de la hipercatchy “Wanna Be Startin’ Something”, primera rola del Thriller de Michael Jackson, hay una frase que yo, a los nueve años –cuando apareció ese discazo–, simplemente no entendía (no entendía tampoco todo lo demás, pero al menos parecía inglés):
Help me sing it, ma ma se,
ma ma sa, ma ma coo sa,
ma ma se, ma ma sa,
ma ma coo sa
Evidentemente ni se me ocurría entonces que ese grito, que no está en inglés sino en duala, había llegado a occidente desde Camerún diez años antes de Thriller, en 1972; que el makossa es un ritmo africano y, por extensión, la música que lo utiliza; que la palabra deriva (eso dice el Oxford English Dictionary) de kosa (“pelar o quitar la piel de una fruta o un vegetal”) y que se refiere a las torsiones y sacudidas del bailarín; que Michael Jackson, aunque por entonces dijo que aquello era suahili, en realidad variaba el tema central de una composición invencible: “Soul makossa” de Manu Dibango que iba así:
ma ma ko, ma ma sa,
ma ko ma ko sa.
Escuchémosla, primero:
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Grabada como lado B de “Movement Ewondo”, himno futbolero que nunca llegó a ser “Cómo no te voy a querer”, dedicado en este caso al equipo de Camerún en ocasión de la copa Tropics 72 (no sé cuál sea: repito la info nomás), “Soul makossa”, como otro gran arte muchas veces, nació contra todo. El lexicólogo Benjamin Zimmer reproduce el párrafo en el cual Dibango cuenta la gestación de su obra maestra:
“En uno de los lados de aquel disco de cuarenta y cinco revoluciones, grabé el himno: en el otro, hice lo propio con ‘Soul makossa’, compuesta mediante el uso de un ritmo tradicional makossa con un poco de soul agregado ahí. En mi vecindario douala, en la casa de mis padres, ensayé esta segunda pieza. La casa carecía de aire acondicionado y las ventanas estaban completamente abiertas. Todos los chicos de los alrededores, al escucharme ensayar, se rieron a carcajadas. Increíble: ¿cómo demonios había yo inventado esa mezcolanza? Mi makossa realmente era cosa de locos. Mi padre estaba atónito: ‘¿No puedes pronunciar makossa como todos? Balbuceas: mamako mamasa.¿Crees que ellos van a aceptar eso en yaoundé?’. El comité organizador de la copa reaccionó de igual modo. La marcha, en el lado uno, les pareció impecable, pero el otro lado… ‘De verdad que Manu perdió la cabeza. ¿Qué lo poseyó para que balbuceara así?’”.
Uno se imagina perfecto al ruquito papá de Manu, incapaz de comprender que no importaba el acento de su escuincle sino su funk a prueba de absolutamente todo. Luego, David Mancuso vio el disco en una microtienda jamaiquina en Brooklyn, a fines de 1972; lo llevó a su local, el Loft, tal vez el primer antro realmente clave en la historia de la música disco, “a professional house party”, todavía en su espacio original: Broadway 647. La colocó en la playlist de aquel sistema inigualable (por cierto: Mancuso no mezclaba como los DJ de ahora y buena parte de los de entonces: esperaba con un respeto venerante a que terminara el último acorde de una pieza para poner la siguiente); Frankie Crocker, de la estación de radio WBLS, la oyó ahí, la consiguió en la tiendita, la puso en su programa: al rato, estaba en todo digno antro gay y, un poco después, por todos lados.
Mucho después, en noviembre del 2000, tenaglia-2000">Danny Tenaglia la escogió para número dos de su lista de rolas favoritas, publicada en forma de cassette en la ya desaparecida revista Muzik. Ahí escribió, con refrescante candor:
“Cua
ndo oí ese tema por primera vez, tenía diez años. Ya me gustaban el funk y James Brown, etcétera, pero esa composición sí me reventó los sesos. Mis amigos y mis primos y yo la bailábamos en fiestas y los tíos nos pagaban para vernos.
Qué bonito. Más: se podría hacer un cassette con versiones geniales de esta obra maestra que atraviesa ya cuatro décadas. Tal vez incluiría, además del “Soul makossa” original del 72 con el gran jefe, al propio Manu con Fania All-Stars en una versión en concierto bailabilísima; tres covers impecables, cargados de un soul que no teme levantarse a la pista: el del Grupo Guerra 78, el de la Lafayette Afro Rock Bandy el de la Orquesta Saviñón, más un bonus con la apropiación de Michael Jackson. Como tantas otras grandes obras, “Soul makossa” te abre los brazos y su abrazo no se detiene con el paso de los años.
PD: He compilado en un fólder mp3 esas versiones de “Soul makossa”. Si alguien quiere bajarlas, puede ir acá. Tiempo limitadísimo.
¿Como es que una loquera que a todos nos sucede en algún momento de la semana o el día es que haya trascendido y renovadamente se perpetue por medio de la cancioncilla de la radio de moda? Me suena a Salerosa, pero, en fin.