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Diez razones por las cuales Fobia fue mejor que Babasónicos en el Cervantino
Por Eduardo Limón
Guanajuato. Gto. Con los dedos en la puerta, Femi Kuti, nigeriano especializado en afrobeat, canceló su presentación en el Festival Cervantino, debido a una repentina –e inoportuna—infección intestinal. La organización guanajuatense se movió rápido y colocó a Fobia en el escenario de la Alhóndiga de Granaditas, el pasado jueves 22 por la noche. A diferencia de Babasónicos, Fobia se curtió en la plaza más grande de este añejo festival. Aquí una aproximación a los porqués del exitazo que no dejaba salir al grupo del escenario, en medio de ovaciones, la noche de anoche.
1. Desde el mismísimo inicio del concierto, sus integrantes agradecieron al público y a la organización del Cervantino por haberlos invitado y la gratitud se escuchó genuina.
2. No perdieron oportunidad para remarcar arriba del escenario la belleza del lugar en el que se presentaban.
3. No dieron respiro al público, al incitarlo a levantar las manos, gritar y aplaudir desde el primer número (“Dos corazones”, ligado a “Revolución sin manos”).
4. Bajita la mano, dieron muestra de dominio escénico y en un par de ocasiones pusieron de manifiesto que son de las bandas que ya llevan un rato en la escena. Nos recordaron que no empezaron ayer, pues.
5. Porque Paco Huidobro, alma creativa y corazón de Fobia, no busca competir en modo alguno con Leonardo de Lozanne, buen frontman que sabe que su carita magnetiza a buena parte de la audiencia y quien emplea con solvencia el recurso de su galanura para manejar al público.
6. Porque más –mucho más—allá de Moderatto, Jay de la Cueva demuestra al mando de la batería que es muy, pero muy buen músico.
7. Porque Chá cae muy bien. Sí, así de subjetivo.
8. Porque el set list que presentaron fue realizado a modo, al hilar puros éxitos para permitir que todo mundo cantara.
9. Su cercanía con la gente a lo largo de todo el toquín fue explícita, como que se sentía una especie de unión en la que, más allá de nacionalismos machacones, nadie necesitó pronunciar las palabras “México”, “banda” o “raza” para lograr identificación.
10. Por esta frase pronunciada por De Lozanne casi para concluir el concierto: “¿Saben qué? Ya con ‘El microbito’ ensayada para cuatro minutos nos íbamos, pero sería una pendejada desperdiciar a uno de los mejores públicos que hemos tenido en la vida, de manera que la vamos a comenzar de nuevo…”.
11. (Opcional). Porque cuando los músicos hacen lo suyo con legítima emoción, uno como escucha lo percibe… y lo agradece. Tan tan.
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