|

“Hay algo que no cambia: el rock es el rock siempre”
Por Isabel Bari
Veo a Manú Charritton –vocalista de Carmen Costa– una tarde de viernes, en una cafetería con aires cincuenteros donde me cuenta detalles de un disco recién lanzado: el de la banda que ha formado junto a Ralph Casta (batería), Paz de Stefano (guitarra) y Marco Chávez (bajo). Platica sin euforia. Con emoción, sí, pero una más templada, la que se siente cuando por fin tienes algo que sabías que iba a llegar, pero que no sabías cuándo. Ellos han trabajado durante cuatro años para lograrlo. Carmen Costa es una banda de rock que no ha editado un disco por casualidad o por suerte.
Sabemos que Carmen Costa fue una cantante de bossa nova muy importante en la escena brasileña de los sesenta y también que ustedes no son “los Carmen Costa”. Esa forma de usar el nombre no parece un homenaje, sino cierta apropiación de identidad.
Carmen es el alter ego del grupo. Desde el primer momento tuvimos ganas de que un personaje pudiera fungir como la parte estelar de la banda. Es algo por encima de quienes estamos ahí: Paz está en las guitarras, Rafa en la batería, Marco en el bajo y yo en la voz, pero ninguno de nosotros es Carmen Costa. Ella es algo que sólo sucede cuando estamos los cuatro juntos en el escenario y es quien vive las historias que cuentan nuestras canciones.
Cuando aparece, ¿qué quiere decirnos Carmen Costa?
Diría que habla de extremos, de cuando una vivencia se lleva al máximo. Es un personaje que vive en los límites todo el tiempo y su misión es llevar ahí a la gente, al extremo del dolor, el placer, la alegría, el odio. Cuando llevas cualquier emoción a tope, te cala hondo. Tengo la certeza de que es precisamente ese estado el que puede hacer que la gente pueda meterse de verdad en lo que tú escribiste un día. Carmen es, también, una manera poco encubierta de hablar de Playa del Carmen, donde llegué a vivir hace seis años, cuando dejé Argentina, y donde sucedieron historias que luego dieron pie a algunos tracks del disco.
Todas las canciones están firmadas por Carmen Costa, pero es difícil imaginar a cuatro personas componiendo todas las canciones. ¿En quién recayó el peso compositivo?
Este primer disco tiene mucha influencia de Ralph y mía, porque somos quienes fundamos a la banda. Siempre me ha gustado escribir y antes de eso ya tenía muchas canciones hechas. Realmente nada de ese material quedó en el disco, pero fue a partir de él que se gestaron nuevas letras y melodías que, aunque seguían teniendo mucho de mi estilo para componer, tienen el toque de Ralph, quien les dio forma también. Más adelante llegaron Paz y Marco, aunque eso fue después de la etapa de composición, y con ellos todo cambió un poco más. Claro que también hay influencia de Martín Thulin, el productor, quien aplicó todo su talento para llevar esto a buen puerto.
En la primera escucha del disco, suena mucho la influencia de bandas como Joy Division y –sobre todo– Soda Stereo.
Es gracioso, porque a mí nunca me gustó Soda Stereo. Yo empecé a escuchar a Cerati hasta que comenzó a trabajar como solista. Pero sí, debo aceptar q
ue cuando me veo a la distancia, hay un común denominador con Soda más que con otros grupos de Argentina, con Joy División y, la verdad, con muchos otros. Podría decir que hay influencia de los Yeah Yeah Yeahs o de los Beatles, aunque sea en cosas que no se notan; son elementos pequeños, como los condimentos de una salsa. También hay mucho de britpop. Nos gustan Franz Ferdinand, Radiohead, Oasis. Blur me gusta mucho y hay quien comenta que siente cierto acercamiento a ellos en nuestra música. Claro que lo que queremos es tener un sello propio, como lo desea toda banda, sólo que queremos ser de los que sí lo consiguen.

Desmenucemos algunos cortes del disco. Digamos “Marte a mar”, “Vice” y “Carmen Karma”.
“Marte a mar” habla del amor en Playa del Carmen y de la forma extraña en la que se viven las relaciones allá. Es un pueblito divertido, todo buena onda, pero cuando vives ahi te das cuenta de que son muy pocos los que pertenecen al lugar y que todos los demás vienen y van. Hay quien llega, está una semana y luego se va para siempre. Es una canción sobre lo efímero que es el amor en ese lugar.
¿Pero que el amor no es efímero en cualquier lado?
Pues eso depende de cada uno. Hay quien ama a alguien durante años y hay quien ama un día a una persona y luego a otra. Sólo que allá tiene que ver con el turismo, con la migración. Hay una parte de la canción que dice “la melancolía es el dolor”, porque allá tienes que vivir cada día tratando de olvidar lo que pasó en el anterior.
“Vice” y “Carmen Karma”…
“Vice” me delata como fanático de Miami Vice. Esta canción habla de los vicios y la gente puede interpretarla como quiera. El vicio pueden ser las drogas o el amor o lo que sea. Al final es lo mismo: llega un momento en que te clavas y la canción se para cuando crees que tienes superado el vicio; pero no sólo no lo has dejado, sino que estás en el hoyo del mismo. “Carmen Karma” es un equilibrio para el álbum que está conformado por canciones con muchos coros. Son letras para cantar, pero
necesitábamos una parte instrumental, más improvisada y volada. “Carmen Karma” es una improvisación en estudio que hicimos entre Martin y yo, una idea voladísima que resultó un track muy largo que le da un buen cierre al disco. No está hecha para cantar o para pasarse en la radio, es una experiencia sensorial.
Se nota la influencia de Martin Thulin, ¿cómo se convirtió en su productor?
Nos tomó un año elegir productor. Repasamos a los más relevantes de México e incluso a algunos foráneos, pero cuando encontramos a Martin no hubo más: es más jugado y agresivo para producir, no es complaciente y eso falta mucho en las bandas. Hablábamos hace un rato de lo importante de lograr tener un sello propio y creo que Martin nos ayudó a tener una propuesta más sólida. Su bagaje es la música de los sesenta y los setenta, una escuela que nosotros no teníamos y que nos ayudó mucho. Nuestro siguiente disco lo haremos también con él.
Hablar de segundos discos es casi tan arriesgado como editar un primero. ¿Qué los llevó a hacerlo cuando todos sabemos –y desde hace tiempo– que es una época incierta para
la industria del disco?
Que amamos a la música. Creo que queremos hacer rock desde que tenemos uso de razón y sacar un disco es el sueño de cualquier banda. Es gratificante verlo y te acerca más a lo que quieres hacer. Mi objetivo es trabajar en los escenarios, que nuestra música le guste a la gente, que todo sea como dicen los Auténticos Decadentes: “Tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de mi voz”. Es una forma sencilla de decirlo, pero a todos nos gusta tocar y no olvidar el poder del álbum, del arte gráfico del mismo. Hemos tratado de confeccionar un disco completo, que cada canción tenga una razón para estar ahí. Sabemos que el tema de las disqueras es complicado, pero por eso estamos en una independiente y, aunque ya nada en ventas es como antes, aún hay gente a la que le gusta comprar discos y, sobre todo, esa es la forma en la que queremos transmitir nuestro mensaje.
Los discos, ahora, necesitan un plus cuando los compras y éste puede ser algo tan natural como el arte de la portada. ¿Quién se encargó de diseñar la de Carmen Costa?
El responsable es Pablo Espinosa, quien tiene una compañía que se llama cyanuro.net. La idea fue trabajar en conjunto con él, pero en realidad es un artista y nosotros sólo pusimos algunas ideas. No es una portada de disco, él hizo arte. Le dimos toda la libertad que necesitó y nos dio algo que combina al art nouveau con los carteles de los sesenta y la psicodelia.
Lo que vemos, ¿es su alter ego en portada?
Podría ser, sí, una interpretación de Carmen Costa, medio acostada, casi dormida, y alrededor hay ideas que salen de su cabeza, de su boca. Se ve lo que quiere decir y lo que está pensando.
¿Cambiará el rumbo que llevaban ahora que hay una disquera y un disco para respaldarlos?
Hay un punto en el cual nada cambia: el rock es el rock siempre. Ya sea en un barecito o en el Vive Latino, es lo mismo: uno toca porque le gusta tocar. La diferencia es que con una disquera atrás, más gente se suma a creer en tu proyecto, porque saben que si alguien le está poniendo atención es por algo. De pronto se abren más puertas sin que seamos nosotros los que tenemos que ir a tocar cada una como antes. De ahí la importancia de lanzar un álbum.
Carmen Costa. Carmen Costa. Intolerancia, 2009.
myspace.com/carmencostaband
|