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De música, canto y hombres invisibles
Por Nancy Zamora
La Guerra. Una cantante de voz suave y profunda. Mujer apasionada, atractiva, sensible. Compositora creativa, honesta, virtuosa y amante del sentimiento se presentó la noche del sábado 5 de diciembre en el Teatro Metropólitan, para dar a conocer su nuevo trabajo discográfico, Hombre invisible, en un foro que después de dos años la volvió a cobijar con las luces de un escenario tímido ante la presencia de esa figura de flamante sensualidad.
Con un vestido rojo, de exuberantes holanes, que hacía mover con bailes sutiles, la cantante de treinta y nueve años se entregó a un público que permaneció sin parpadear ante los primeros versos de su canción “Stranger”: “Soy un extraño aquí, con pasos nuevos voy, soy un stranger, stranger, soy…”, tema con el cual abrió el concierto en el que además celebraría diecisiete años de carrera.
Para su nueva producción –que tardó más de tres años en terminar–, la autora de “Peligro” invitó a músicos de la talla de Enrique Bunbury, Gustavo Santaolalla, Pablo Gigliotti, Horacio Franco, Emmanuel del Real, Juanes y Gilberto Cerezo, entre otros, para colaborar con secuencias musicales a las que llamó “chifliditos” y que, aseguró, no usaría para la producción final sino para componer hasta lograr un estilo propio.

El repertorio de la regiomontana hizo bailar y brincar al público con temas como “Para ti”, “Más bonita”, “Lucrecia y Rigoberto”, “Ojos claros labios rosas”, “Te amo I love you” y los acústicos “Mi playa” y “Por qué tendría que llorar por ti” de sus discos Sweet & Sour, Hot y Spicy y Pa morir de amor.
También presentó las nuevas composiciones “Colmena”, “Lontano”, “You Love Me”, “Messy” y “Bumerán”, propuestas que a decir de la cantante son todo un “laboratorio musical”.
Del nuevo disco, Ely Guerra argumentó días antes de su presentación que cada uno de los cortes tiene detrás a un hombre invisible: “En el caso de ‘Lontano’, por ejemplo, es Enrique Bunbury; ‘Mi condición’ está inspirada en lo que me envió Gustavo Santaolalla. Que estos personajes hayan aceptado colaborar en mi nuevo material significa mucha responsabilidad. Fue increíble tener ese punto de partida”.
De ahí que antes del concierto, de manera conceptual, unos “hombres invisibles” de gabardina negra, gafas oscuras y sombrero rondaran el Teatro Metropólitan, para dar la bienvenida al público, mientras otros más, como maniquíes, simulaban leer un periódico que llevaba como titular “Hombre invisible”.

El concierto duró poco más de dos horas. Con una envidiable energía proyectada en cada canción, la intérprete no paraba de dar una electrizante guerra de sonidos, acompañada de sus músicos Hernán Hecht (batería), Demián Galvez (guitarra) y Nicolás Santella (teclado). Con movimientos entre eróticos y sutiles, Ely seducía al micrófono mientras alternaba sus guitarras rosadas para tocar los últimos acordes del concierto y despedirse del público.
En el encore, la compositora regresó al escenario para tocar las conocidas “Vete”, “Dime”, “Quiéreme mucho” y concluir con “El mar”, al tiempo que agradecía a su staff, cuyos miembros al final tocaron un palomazo acompañados de la roquera.
La nueva producción de Ely Guerra está disponible en versión digital y se puede conseguir en http://www.elyguerra.co
m/.
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