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Lecciones sin aprender
Por Alonso Ruvalcaba
Los malos poetas tienen la saludable costumbre de compartir sus ideas: lo que hace la mano hace la tras. Un ejemplo entre los que seguramente han de ser cientos si no es que miles: el tópico del olvido como un ejercicio de aprendizaje o, mejor, como un ejercicio de enseñanza que el otro pobre, la pareja que harta de nuestra pusilanimidad por fin se atreve a abandonarnos, debe practicar sobre nosotros. Cualquier tentenelaire con acceso a internet ha escrito y, peor, posteado un poema que ilustra este ejemplo. He aquí los versos finales de uno, cuyo autor no revelaré pero cuyo hermoso título es “Mariana…”:
Mi mente y mi corazón
no desean olvidarte,
pero por el bien de mi razón
no debo dejar de amarte.
Contigo aprendí a querer,
contigo conocí el dolor,
por ti aprendí a llorar
pero no aprendí a olvidar.
¡Momentazo! Por supuesto que el poeta anterior no tiene la culpa de su emoción. Ya Verónica Castro, hace treinta años, berreaba algo similar y ya tiene rato que Frank Domínguez escribió la hipercovereada (entre otros por Chavela Vargas, Luis Miguel y el valiente Nelson Ned, romántico de América) “Tú me acostumbraste” que va así:
Yo no comprendía cómo se quería
en tu mundo raro y por ti aprendí.
Por eso me pregunto al ver que me olvidaste
por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti…
Pero la verdadera explosión de popularidad del tópico se la debemos a Arjona y Shakira, poetas gemelos. El primero escribió en “Me enseñaste”, que viene en Si el norte fuera el sur (gran título, gran idea) de 1996:
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
desde filosofía hasta cómo tocarte;
a saber que el afrodisiaco más cumplidor
no son los mariscos sino el amor:
pero no me enseñaste a olvidarte…
Shakira por su parte, en “Antología” del Pies descalzos (otro gran título, ¿no dije que eran gemelos estos dos?), también de 1996, dice con un español medio contorsionado:
Desarrollaste mi sentido del olfato
y fue por ti que aprendí a querer los gatos,
despegaste del cemento mis zapatos
para escapar los dos volando un rato.
Pero olvidaste una final instrucción
porque aún no sé cómo vivir sin tu amor...
El amigo (o la amiga) de Arjona olvida enseñarle a olvidarlo. La amiga (o el amigo) de Shakira, quien escribió la canción “Cuando tenía 17 años”, olvida la instrucción de cómo vivir sin ella… y de ahí pal real: Thalía requiere lo mismo en “No me enseñaste”
(“No me enseñaste cómo estar sin ti / y qué le digo yo a este corazón / si tú te has ido y todo lo perdí”) y Los Temerarios hacen lo propio en “Voy a quererte más”. Al menos Intocable le pone intensidad de veras a su versión del problema en “Enséñame a olvidarte”:
Enséñame a olvidar,
enséñame a vivir sin ti,
qué hago yo con tanto amor:
si eres feliz, ven dímelo
y si ya olvidaste, por favor,
¡enséñame a olvidarte!
(Eso mismo no se puede decir de Jumbo y su versión emo de esa rola: “Clic”). El único que le da la vuelta al asunto es Joan Sebastian, quien es un jefe y no un poeta pinchurriento, en “Contigo o sin ti”:
Voy a ser feliz contigo o sin ti,
ya he sufrido tanto y decidí
que voy a ser feliz contigo o sin ti:
Yo no sabía olvidar pero aprendí.
¿… y entonces? Se me ocurren dos soluciones. La primera es sencilla: aprendamos a olvidar. Dile a tu pareja que hoy no puedes, déjala plantada, no le hables en varios días, no comentes en cada uno de sus estatus de facebook. Ponle el cuerno y asegúrate de que se entere. La segunda es más difícil o acaso imposible: deja de escuchar al pinche Arjona.
http://gravitysra1nbow.wordpress.com
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