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Imperativos amorosos I: El ligue
Por Alonso Ruvalcaba
Desde que los poetas se pusieron a cantar, en el principio de las lenguas, optaron por dar consejos. U órdenes, más bien. Y detrás de la orden se escondió o se exhibió un deseo: coger. Piensa en el versículo 10 del segundo capítulo del Cantar de los cantares (que por comodidad o gusto atribuimos al rey Salomón):
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente…
Nada pendejo el buen Salo (y si consideramos que era rey, ¿quién le iba a decir que no?). Son famosos dos tópicos en imperativo: carpe diem y collige virgo rosas: “goza de este día” y “junta rosas”. Los dos quieren decir lo mismo: no hay mañana, aprovéchate de hoy que estás joven. Obvio, esas órdenes se pueden leer así: “disfruta de este día (coge conmigo)”. ¿No me crees? Lee a Marvell, quien a mediados del siglo XVII escribió “To His Coy Mistress” –a su novia la tímida–, un poema perfecto en el cual exigía apúrate, ahora que el matiz de juventud está en tu piel como un rocío (while the youthful hue / sits on thy skin like morning dew), hagamos de nuestra fuerza y nuestra dulzura una gran bola y estrellemos nuestros placeres contra la puerta de hierro de la vida:
Let us roll all our strength and all
Our sweetness up into one ball,
And tear our pleasures with rough strife
Through the iron gates of life!
¿Qué vieja que pueda decir que está viva le diría no a semejante imperativo? En el pop pasó y seguirá pasando exactamente igual. Están todas las órdenes que se te ocurran: las que arrancan con el ligue, pasan al faje, de ahí a la cama –y luego se despeñan en el amor, la unión, el odio, la separación, la muerte y lo que le sigue. Veamos un ligue más o menos genérico. Arrancas pidiendo un baile. Ya la primera rola oficial del rocanrol, “Rock Around the Clock” de Bill Haley, contenía una orden: ponte guapa, ponte contenta que ahora sí vamos a bailar sabroso:
Put your glad rags on and join me, hon,
We'll have some fun when the clock strikes one,
We're gonna rock around the clock tonight
¡Clásico! Bien: no hay modo de saber cuántas canciones se dedican a decir baila conmigo, muévete así, haz la licuadora, do the hustle, saca la nalguita, báilala bien, dale a tu cuerpo alegría, Macarena (sólo el título “Dance with Me” tiene como mil quinientas entradas en allmusic). Lo que sí se puede decir es cuál es la mejor de todas: tiene el gusto de llamarse y sí: "The Clapping Song" es una invitación a bailar pero también es un micromanual para ser feliz. Canta Shirley Ellis:
Clap pat – clap pat – clap pat – clap slap
clap pat! clap your hand…
pat it on your partner’s hand…
right hand clap pat! clap your hand…
cross it with your left arm
pat your partner’s left palm
clap pat! clap your hand…
pat your partner’s right palm
and a right palm again
clap slap! clap your hand…
slap your thigh and sing a little song go…
Absolutamente sensacional. Digamos que ya la tienes bailando contigo. ¿Qué orden sigue? Puede ser “dime tu nombre” y esto puede intentarse en versión asiática ultra kitsch ("Tell Me Your Name", Jose Mari Chan):
Tell me your name, I must know
Tell me your name…
I’m not insane
O de plano versión española stalker ("Dime tu nombre", Duncan Duh):
Dime tu nombre
y te haré reina en un jardín de rosas…
Pobre loco. Ok. Ya le sacaste baile, nombre y hasta teléfono (“Lord, I can't be
lieve my eyes, I must be dreaming, / Give me your number, I'll give you a ring” canta el falso de Paul McCartney en "I’ll Give You a Ring"). Sigue invitarle un chupe. Probablemente no hay un mejor ligador en el mundo que el pinche Justin Timberlake: no es cosa rara entonces que él también tenga un imperativo para esto: déjame invitarte unos chupes:
But let me buy you drinks, better yet rings
Do it how you want it done girl…
(Supongo que no es necesario recordarte que no eres un Justin y que te conviene no ofrecer anillos en esa primera sesión). Siguen los besos, que pueden ser a la Elvis Crespo:
Bésame suavecito, sin prisa y con calma
dame un beso bien profundo que me llegue al alma
dame un beso más que en mi boca cabe
dame un beso despacito, dame un beso suave…
O al estilo RBD –una banda que, por el sólo hecho de que estás leyendo esta página, puedo intuir entre tus favoritas:
Bésame sin miedo con el corazón,
dame un beso que me lleve hasta el sol
bésame sin miedo sin explicación…
O al estilo de Agustín Lara, el Schubert mexicano, o del gran jefe Gonzalo Rubalcaba… Hay chingos de opciones. Y el faje, en cuyo caso harás bien en dejar hablar a un hiphopero (Twista, por ejemplo; la rola es "Wetter"), porque esos güeyes sí saben de estas cosas:
Let me enter your atmosphere
As you enter my world
And lemme touch that booty
Déjame agarrarte el culo: no hay imperativo más elegante. En serio, si con eso no logras llevártela al hotel o al estacionamiento o a un departamento prestado (casi puedo jurar que vives con tus papás), es que no has vivido nada.
En el próximo Arcoíris: abre las piernas, alcánzame el órgano, etcétera: Imperativos para coger.
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Por supuesto .esperando el proximo !!!! .
Y si..no he vivido nada!
Demonios !! ...jaja