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Vetos eclesiásticos
Por Fedro Carlos Guillén
Leer el periódico, se sabe ya, entraña riesgos de muerte. Uno puede amanecer con la noticia de que Juanito anda en el burlesque o recibir sin anestesia una declaración de Esteban Arce. Es por ello que soy cauto a la hora de revisar los diarios en la mañana
Por pendejo, abrí una nota de Reforma, publicada el pasado 17 de enero, que decía a la letra: “Así también, el órgano eclesial (Arquidiócesis Primada de México) expuso que no rechaza a las personas homosexuales sino que sostengan relaciones sexuales entre ellas, por lo que les pidió mantenerse en castidad”. Dios…
Por donde se le quiera ver, la declaración es sin duda obra de un imbécil y equivale a decir cosas como: “No estoy contra tu afición al tabaco pero sí de que fumes” o bien: “Nada tengo que decir acerca de que te guste la comida, pero evita las tortas de tamal”. Con esta lucidez es que nuestros amigos del clero han pretendido normar criterios privados desde hace siglos. Veamos algunos ejemplos:
a) El sexo con fines reproductivos. En este caso, resulta obvio que si así fuera, la gente se conocería bíblicamente unas diez veces a lo largo de su vida y francamente no se trata de eso. El hecho de que la Iglesia pregone que el placer es pecado, me parece razón suficiente para dinamitar las estructuras eclesiásticas.
b) No es deseable usar anticonceptivos. Bien, en este caso la estupi
dez es ejemplar, no sólo por la crisis económica que determina que seis hijos cuesten lo mismo que la franquicia del Inter de Acapulco, sino por la razón evidente de los riesgos de enfermedades de transmisión sexual. Hace unos días, Alejandro Pisanty llamó mi atención sobre el hecho de que la generación que vivió sexualmente activa después de la píldora y antes del sida (la mía) vivió una enorme libertad sexual. Por supuesto, resulta delito agravado que la Iglesia condene el uso del condón, lo que podría ser risible si no contaran con influencia sobre gente a la que no considero lúcida.
c) El aborto es pecado. Muy bien, en este caso se trata nuevamente de que se aplique la voluntad de Dios en el útero de mi comadre. Hay datos duros que muestran la devastación social de impedir el aborto: niños en condición de calle, cirugías de carnicero y vidas que se desmoronan como en las noveluchas de la Pinal en la tele. Siempre he creído que el que no quiera algo, tiene el albedrío de no hacerlo y a la chingada. Pretender influir en los demás es simplemente una mamarrachada que debería ser observada, máxime si el beaterío quiere influir en la legislación. Hace poco me enteré, con enorme azoro, de que existe una cosa que se llama Asociación de Abogados Católicos, sin entender que ya ser abogado es suficientemente grave como para meterle el agravante de las filias religiosas (a ver si no me demandan).
Finalmente, last but not least, está el asunto de los matrimonios gays y la adopción de niños. Resulta evidente para cualquiera que no sea imbécil que la atracción entre personas del mismo sexo es moneda corriente desde la noche de los tiempos. ¿Y?, pregunta dentro de mí eso que se llama sentido común. No veo problema en ello, no me escandaliza y lo considero atendible. Dado que no soy Estaban Arce (sentí un escalofrío) y mucho menos Norberto Rivera Carrera (doble escalofrío), considero que los homosexuales tiene absolutamente todo el derecho de pedir los mismos reconocimientos legales que el resto de la sociedad. Pensar diferente es tener el coeficiente intelectual de un florero.
Si revisamos saldos (Inquisición, excomuniones, el reino de los cielos para los pobres, cilicios, robos, pederastia, vetos, sombreros mamarrachos), no tengo la menor duda de que el papel de la Iglesia navega a contracorriente de absolutamente todo, cosa que por otro lado no está tan mal, ya que la hace obsoleta y ridícula. Se me acusará de generalizar, se argumentará que no todos son así. En ese caso, diré que hay quien no debe darse por aludido. Para los que sí, va este guante en la mejilla a ver si me pelan o me excomulgan de perdida.
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OTRO PUNTO ES YO SI ACEPTO QUE HAYA BODAS GAY
PERO LO QUE NO ACEPTO ES QUE HAYA ADOPCION
ESO PARA MI ESO ESTA MAL AL IGUAL ME MIENTEN LA MADRE
PERO YO NO ACEPTARIA LA ADOPCION
QUE CULPA TIENEN LOS NIÑOS