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Por Eusebio Ruvalcaba
[El amigo de Rodrigo está enamorado de la cachondísima madre de su mejor amigo. La visita clandestinamente. Están en su casa. La mamá de Rodrigo le muestra unas fotografías. De pronto le pregunta si le gustan las mujeres con falda.]
6) Sí, me gustan las mujeres con falda. O con vestido, dijo torpemente. Yo tengo muchas faldas y muchos vestidos. Espérame tantito, como me siento en confianza contigo, voy a ponerme una falda que me hace ver más joven. Se paró y se fue. Él se quedó mirando las fotografías. Había fotos de toda la familia -así lo supuso: allí estaba Rodrigo con un señor que con toda seguridad era su padre, Rodrigo con su mamá fotografiados al lado de una estatua de Morelos, Rodrigo caminando por una calle empedrada. Dejó de mirar las fotografías y se puso de pie. ¿Y si se asomaba? No resistió las ganas y se dirigió a la recámara, lenta y silenciosamente. O mejor dicho, eso iba a hacer, cuando la mamá de Rodrigo salió de la habitación. Se había puesto una falda negra, con una abertura en el muslo izquierdo. También se había puesto las medias que ya le había visto. ¿Serían las mismas? Ella hizo un giro maravilloso en cuanto lo vio. ¿Te gusta cómo se me ve? Conste que también me puse tacones, ¿eh? Dime, ¿alguna otra mujer se hab
ía vestido especialmente para ti?
7) Sintió la erección monumental. Ahí estaba la mujer que más deseaba en el mundo, vestida para él. Y qué ropa. No pudo quitar los ojos de la abertura. ¿Seguimos viendo las fotografías? Dijo ella y se sentó, pero ahora no enfrente de él sino a un lado. Él sintió que la pierna de ella, precisamente la de la abertura, rozaba la suya. Apoya tu mano aquí para que no te canses, si quieres… le sugirió y tomó aquella mano joven y nerviosa y l
a puso sobre su rodilla.
8) Se escuchó entonces el ruido de la puerta. La mamá de Rodrigo se paró de inmediato y corrió a la entrada a recibir a su hijo. ¿Adivina quién está aquí? Tu amigo David. Qué bueno que llegaste porque ya no hallaba cómo entretenerlo. ¿Habíamos quedado de vernos? Perdóname, se me olvidó por completo. No, no habíamos quedado para nada. Simplemente toqué con la esperanza de que estuvieras y tu jefa me permitió entrar.
9) David llegó a su casa, se echó en su cama y se sacó la verga. Estaba a punto de reventar. Cerró los ojos y reprodujo la cara de la mamá de Rodrigo, sus labios cachondos, su escote, aquellos senos que se le ofrecieron como una fruta deliciosa, pero sobre todo ese momento en que se fue a cambiar la ropa y había regresad
o con aquella ropa tan cachonda. No pudo imaginarse nada más. Bajo el movimiento rítmico de su mano, su pene escupió la leche acumulada.
(To be continued)
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Historia Trilladísima... exponer las calenturas chamacos... y de señoras insatisfechas... Que novedad... arghhh